Viaje experimental de Amanita Muscaria

Esta especie de hongo siempre ha llamado mi atención, así como la de algunos amigos míos. Tras leer diferentes puntos de vista, incluso estudios ‘científicos’ con resultados opuestos, acabé pensando que no podía ser tan peligrosa como Algunas fuentes citan. Basé mi conclusión en la historia de dicho hongo, ya que hay pruebas concluyentes sobre su uso tradicional en muchos pueblos de diferentes partes del mundo, así como en los relatos de otros psiconautas que ya habían probado la Amanita Muscaria por diferentes vías de consumo y con diferentes dosis.

Como resultado de la conclusión en mi debate interior aacbé comprando a medias con un amigo 50 gramos de Amanita muscaria seca. Tuve que hacer varios experimentos hasta encontrar la dosis adecuada, y no porque me sobredosificase, sino porque me infradosificaba. comprar kits de hongos alucinogenos

comprar_kits_setas_xlEmpecé fumando la cutícula roja del sombrero, y notaba sin duda alguna los efectos, pero no eran especialmente agradables ni tampoco psicodélicos, por lo que empecé a probar el hongo  por vía oral con dosis cada vez mas grandes.
Para prepar la Amanita muscaria la convertimos toda en polvo. Posteriormente pesábamos las dosis y nos comíamos ese polvo. Esto lo hacíamos con el objetivo de homogeneizar la potencia, ya que la Amanita tiene fama de variar mucho sus concentraciones entre ejemplares diferentes.
Para la primera prueba tomamos 3 gramos de seta seca molida. Los efectos fueron casi imperceptibles. Notamos cierta estimulación, pero era tan sutil que dudamos si procedía de la Amanita o de nuestra expectación. Una semana después tomamos 6 gramos, que nos dieron un efecto inconfundible, pero también inmemorable. Así que al cabo de dos semanas probamos con 9 gramos de Amanita muscaria seca, consiguiendo esta vez un viaje ‘al otro lado’.

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En esta prueba final estábamos yo y un amigo, C. C y yo fuimos a una casa de campo acogedora, con cannabis, música, zumos, cerveza, agua y algo de comer para antes de volver a casa. Nos tomamos los 9 gramos del hongo con ayuda de zumo, eran las 21:00 aproximadamente. Tiene un sabor peculiar, no me pareció desagradable del todo, aunque los 9 gramos necesitaron su tiempo para llegar a mi estómago. A la media hora de la ingestión ya notámos un efecto inconfundible: salivación profusa, cierto mareo, debilidad, cosquilleos y sudor en las manos. Nada de convulsiones, dolor, vómitos, etc. Conforme íbamos ascendiendo en nuestro viaje cosmodélico sí que empezó a presentarse ciertas nauseas, que aunque eran muy débiles, se mantuvieron gran parte del viaje. También nos apareció un temblor de manos que más que desagradable era curioso. Entonces pasó algo que nunca me había pasado con setas del género Psilocibe. Cuando empezaron a manifestarse los primeros cambios visuales, ¡mi amigo cayó dormido y no se despertó hasta casi el final del viaje! Por mi parte, tuve un viaje de unas 4 horas de intensidad media y algo mas de dos horas de subida y bajada. Al poco de dormirse mi amigo la habitación empezó a cambiar sus dimensiones,alargándose hasta un punto que me provocó nauseas. Entonces empezó a girar, de modo que quedé sentado en el sofá, con la sensación de estar tumbado con la espalda y mirando hacia el techo.
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Mientras pasaba esto no veía sombras misteriosas por el rabillo del ojo, como suele pasar con LSD, Psilocibe… A pesar de la rareza de la situación no me asusté, lo que asocié a una teoría: la Amanita no asocia los pensamientos con las emociones de manera tan pronunciada como sucede con los derivados indólicos (LSD, psilocibina, ergotamina…). Tras esta asombrosa experiencia, que según recuerdo fue la mas intensa, seguí varias horas disfrutando de la música y de la intensidad, y de algún que otro cambio, de las luces y los colores. Me fume dos cigarros de cannabis yo solo, mientras mi amigo dormía, y también escuché sobre dos discos: Pink Floys y Moody Blues. Luego mi amigo despertó, contándome que había soñado frenéticamente. Como seguíamos con el efecto de los hongos nos quedamos un buen rato, charlando y bebiendo alguna cerveza. Luego nos comimos un bocadillo y fuimos a dormir alrededor de las 4:00.

En general fue una buena experienca, para mi gusto no tan cálida ni tan placentera como las conseguidas con Psilocibe, pero vamos, nada que ver las historias de calaveras, intoxicaciones y muertes descritas en algunos libros sobre drogas y en todos los libros de cocina. Simplemente por el conocimiento empírico que me brindo esta experiencia, y por la confianza en mi mismo que gané al desafíar la opinion de ciertos reconocidos ‘expertos’, esta ha sido una de las experiencias psiconáuticas mas enriquecedoras de mi vida.

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